Como sabéis, el Design Thinking es un método que fomenta la creación de soluciones innovadoras basadas en las necesidades de las personas. Como describía Tim Brown con el famoso diagrama de Venn de su artículo para la Harvard Business Review, este método hace coincidir lo que es deseable para las personas, tecnológicamente factible, y viable como negocio. Por lo tanto, el Design Thinking tiene en cuenta la tecnología, pero… ¿Y la tecnología, tiene en cuenta a las personas?
Muy a menudo encontramos proyectos que están más enfocados en la tecnología que en resolver necesidades reales de sus usuarios. Son productos que han requerido una gran inversión, pero que no tienen éxito en el mercado. Ese es el ejemplo de las Google Glass, que anunció su cierre como proyecto en 2015. ¿Lo sabíais?
Google Glasses
Las Google Glasses fueron diseñadas sin un problema principal que resolver. Además, el precio era desorbitado para unos usuarios que seguían sacando sus móviles para consultar sus notificaciones. Y a eso hay que sumarle su diseño: era demasiado tech. Las pocas veces que me encontré a alguien llevando las Google Glasses, tenía la sensación de que en algún momento me tropezaría con el set de grabación de una película de androides ambientada en el 2050.
Snap Spectacles
En cambio, en septiembre de 2016, hace menos de un año, se lanzaron al mercado las Snap Spectacles. ¿Las conocéis? Este producto es tan fabuloso que se merece un artículo para él solo 🙂 Las Spectacles son las gafas de Snap, la red social antes conocida como Snapchat, en la que los usuarios pueden compartir contenidos que se auto-destruyen a las pocas horas. A día de hoy tienen un gran éxito en EEUU, no solo por el producto, sino por la forma holística de concebirlo (os prometo un artículo sobre ello).
Las Spectacles son unas gafas que pueden grabar videos cortos, desde el punto de vista del autor, para ser compartidos al instante a través de Snap.
Llegados a este punto te estarás preguntando…¿Y porqué son tan geniales?. Ahí va la respuesta:
Este producto sí fue diseñado para resolver un problema en concreto: realizar videos que transmitieran experiencias personales y auténticas, de forma rápida. A la comunidad de Snap le encanta compartir su mundo, y qué mejor manera que hacerlo a través de sus propios ojos. Además, las gafas se han convertido en una señal de identidad de una comunidad de entre 12 y 24 años, que se ha enamorado del producto porque está alineado con las tendencias actuales y los reafirma como integrantes del movimiento Snap. Y, cómo no, el precio es bastante asequible: menos de 150€. Algo parecido a lo que pueden costar unas Ray-ban, pero con IOT integrada.
Cuando pensamos en el método de Design Thinking, rápidamente vemos que las primeras fases tienen que ver con la obtención de información sobre las necesidades de los usuarios y las tendencias socioeconómicas del sector, para sintetizarla en aportes de valor. Algo que tuvieron muy en cuenta los diseñadores de las gafas de Snap.
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¿Por qué la tecnología necesita Design Thinking?
Además de ello, la tecnología necesita Design Thinking básicamente porque es un generador de innovación. Es por ello por lo que la Singularity University, la universidad impulsada por Google y la NASA, utiliza el Design Thinking como método para desarrollar sus proyectos de innovación tecnológica, enfocados a resolver los retos del milenio establecidos por las Naciones Unidas.
Otro de los motivos por los cuales la tecnología necesita Design Thinking es porque ayuda a fallar rápido, y barato. En las últimas fases del proceso se fomenta la materialización de las ideas para compartirlas con usuarios potenciales. En IDEO, la compañía referente en el uso del Design Thinking, dicen que nunca van a una reunión sin tener en los bolsillos un prototipo. Éstos pueden ser sencillos, rápidos y baratos, y con ellos se pueden validar aspectos como el tamaño, el peso, la usabilidad, etc.
Los prototipos te pueden ayudar a explicar tu idea de forma visual, para saber si tu propuesta de valor está realmente alineada con las necesidades de tus usuarios potenciales. Los creadores de Dropbox, por ejemplo, realizaron un video en stopmotion con recortes de papel para saber si las personas realmente estaban interesadas en su producto. Al final del video pusieron un enlace a getdropbox.com, para saber si los usuarios realmente deseaban una plataforma como la que tenían en mente, y todo ello, sin haber tecleado un código hasta ese momento.
Además, cuando se trata de diseño de aplicaciones móviles, hoy en día tenemos a nuestra disposición herramientas fantásticas y completamente gratuitas, que nos ayudan a simular su navegabilidad. Por ejemplo: «Pop App«.
Para finalizar, cuando se trata de incluir en nuestras vidas tecnologías actuales, nos tenemos que enfrentar a nuevas y diferentes formas de trabajar, o incluso de comportarnos. Hace unos meses estuve en Google Madrid y me dijeron:
En el Design Thinking las personas forman parte del proceso de cambio. En las primeras etapas son los héroes, y en las últimas, son quienes validan si las cosas pueden funcionar o no. Es un método perfecto para dirigir la Transformación Cultural que es necesaria cuando incorporamos nuevas tecnologías en nuestra vida, por ejemplo, a través de la Transformación Digital de las empresas. Gracias al método, las personas pasan a formar parte del cambio y lo abrazan con gusto.
Por lo tanto, la tecnología necesita Design Thinking porque:
- Propone soluciones basadas en las necesidades reales de las personas.
- Es un método que promueve la innovación.
- Ayuda a probar y mejorar las soluciones y a identificar fallos antes de lanzar un producto al mercado.
- Porque incluye a las personas a lo largo del proceso y las hace sentir partícipes de la solución.
¿Se te ocurre algún motivo más? Estaré encantada de leerlo en los comentarios 😉
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